Minerales

 

Suplementos Alimenticios: Los Minerales

Una alimentación variada que suministre al cuerpo todos los nutrientes necesarios, así como un aporte adecuado de vitaminas y minerales, es fundamental para poder conseguir un equilibrio adecuado y potenciar nuestro organismo. Todas las plantas de huerta cuyas semillas, hojas, tallos o raíces forman parte de la alimentación, y las legumbres, son ricas en vitaminas y minerales.

Los oligoelementos

Los oligoelementos son cada uno de los bioelementos indispensables en la nutrición del hombre, animales y plantas. De interés vital para el hombre y los animales son el yodo, hierro, cobalto, cobre, manganeso, silicio, cinc, flúor, molibdeno y vanadio. Son componentes sobre todo de enzimas, vitaminas y hormonas.

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Calcio: aliado de los huesos

El calcio juega un papel clave en el organismo a lo largo de toda la vida por lo que es necesario asegurar un aporte diario de calcio, y especialmente en los niños. Interviene en la formación de los huesos y de los dientes, en la contracción de los músculos, en la transmisión del impulso nervioso y en la coagulación de la sangre.
El calcio vegetal no se asimila apenas en relación con el de los lácteos u otros alimentos que son buena fuente de este mineral. Algo similar ocurre con el hierro, cuya absorción es mucho mayor cuando procede de alimentos de origen animal.

Cromo: regula el metabolismo

El cromo interviene en el metabolismo de hidratos de carbono y grasas y se relaciona con el buen funcionamiento de la insulina.
El cromo es un mineral abundante en la fruta, las verduras, productos lácteos y carne. Al tratarse de un oligoelemento, su presencia es indispensable para el organismo ya que regula el metabolismo de los azúcares y actúa sobre el control de la absorción de glúcidos y de la secreción de insulina favoreciendo el paso de los glúcidos al interior de las células.

Fósforo

El fósforo tiene una importante función estructural. Forma parte de huesos y dientes y colabora en los procesos de obtención de energía.

Hierro

El hierro es un constituyente de hemoglobina (transporta el oxígeno y el dióxido de carbono en la sangre) e interviene en el metabolismo energético. El hierro es un mineral indispensable en ciertas ocasiones, como durante la menstruación, así como antes y después del embarazo.

Litio

El litio es un oligoelemento fundamental para la regulación del sistema nervioso central. Las fuentes dietéticas son muy imprecisas, ya que son pocos los análisis químicos en los que se valora la cantidad de este oligoelemento.
Fuentes: Vegetales, crustáceos y algunos pescados.

Magnesio: contra el cansancio

El magnesio se relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.
Los hábitos alimenticios actuales encierran ciertas carencias en nutrientes, entre las que se encuentran las de magnesio. Su déficit repercute negativamente en la salud, ya que cumple numerosas funciones en el organismo, entre las que se encuentra la de ayudar a fijar calcio al hueso. El magnesio juega un papel importante en el metabolismo energético, interviniendo en la contracción muscular y en la creación de masa ósea y muscular. Es indispensable para el buen rendimiento muscular, especialmente en los deportistas. Muy útil en tiempos de fatiga o estrés.
El magnesio es uno de los minerales presentes en nuestro organismo en forma de oligoelementos. Fundamentalmente, los aportes de dicho mineral proceden de la ingesta de cereales, legumbres frescas, nueces, avellanas, chocolate y del agua. Su presencia en el organismo actúa favorablemente en la regulación del sistema nervioso, actuando sobre la relajación muscular y la tensión nerviosa. También interviene en los procesos de defensa del organismo, el crecimiento y la inmunidad.

Níquel

El níquel es necesario para el buen funcionamiento del páncreas, el órgano donde se forma la insulina, hormona necesaria para el metabolismo y asimilación de la glucosa.
Fuentes: Legumbres y cereales integrales.

Potasio: esencial para la tensión arterial

El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Interviene también en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula. Forma parte del grupo de los macro-elementos al necesitarlo el organismo en mayor cantidad que otros minerales. Los alimentos más ricos en potasio son los vegetales de hoja verde, la fruta en general y las patatas, aunque también se encuentra en menor cantidad, en las legumbres y frutos secos.
Su participación es esencial en el control hídrico del organismo, la contracción del músculo cardíaco, la actividad renal, la formación del músculo, así como en el almacenamiento de carbohidratos y su transformación en fuente de energía. Se ha descubierto asimismo que juega un importante papel en la regulación de la tensión arterial.

Selenio: antirradicales libres

El selenio es un antioxidante que también participa en el metabolismo de las grasas y en el sistema inmunológico. Es un potente antioxidante natural, por lo que nos previene del envejecimiento de los tejidos y de ciertos tipos de cáncer. También se utiliza para el tratamiento de la caspa.
Este mineral está presente en todos los alimentos ricos en proteínas y azufre: carnes, pescados y cereales. Especialmente ricos en selenio son: Pipas de girasol, cereales integrales, levadura de cerveza, gérmen de trigo, ajo, cebolla, tomate, nueces y avena. Su aporte es esencial ya que su presencia en el organismo, aunque en cantidades muy pequeñas, es fundamental pues interviene en numerosos procesos metabólicos. Su efecto antioxidante es beneficioso a nivel celular ya que una de las causas del envejecimiento celular son los radicales libres.
La combinación del Selenio con las vitaminas A, C y E tienen un efecto protector y sinérgico sobre las células y frente al envejecimiento.

Silicio

Es indispensable para la asimilación del calcio, por lo que se considera remineralizante. Fuentes: Agua potable y alimentos vegetales en general.

Sodio

Cumple con las mismas funciones que el potasio, pero además interviene en la regulación de la tensión arterial.

Yodo

El yodo es un mineral indispensable para el buen funcionamiento de la glándula tiroides, que produce las hormonas tiroideas. Éstas intervienen en numerosas funciones metabólicas, como el mantenimiento de la temperatura y del metabolismo corporal. Asimismo, el yodo es esencial en el crecimiento del feto y en el desarrollo de su cerebro.

Zinc: el mineral protector

Muy utilizado en dermatología, el zinc tiene una demostrada actividad antiséptica y antiinflamatoria. El zinc es uno de los oligoelementos necesarios para el mantenimiento del equilibrio del organismo. Es vital para el crecimiento y especialmente para los desarrollos epidérmico y capilar, ya que interviene en todos los mecanismos celulares, especialmente en la piel donde participa en la formación de las fibras de colágeno. Posee propiedades antioxidantes, ya que interviene en los procesos de inmunidad y permite neutralizar los radicales libres, protegiendo del envejecimiento prematuro.
Las fuentes más importantes de zinc son el pescado, las ostras, la carne, las aves, los cereales integrales como el centeno, almendras y anacardos.